El reciente desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba décadas viviendo en la misma casa, ha vuelto a colocar el acceso a la vivienda en el centro del debate público. No hace falta convertir su historia en un titular sensacionalista para entender lo que representa: detrás de cada contrato, compraventa o reforma existe una vida construida dentro de esas paredes. El propio Gobierno relacionó oficialmente el caso con la necesidad de reforzar la protección y la estabilidad residencial.
Desde una empresa de reformas no podemos resolver un problema tan complejo. Pero sí podemos plantearnos qué decisiones ayudan a crear viviendas más habitables, duraderas y accesibles, y cuáles se limitan a elevar su precio sin mejorar de verdad la forma de vivir en ellas.
Porque reformar una vivienda puede aumentar su valor económico. La cuestión es qué tipo de valor queremos crear.
Una vivienda puede ser un patrimonio, una inversión o una fuente de ingresos. Negar esta realidad tampoco sería útil. Sin embargo, también es el lugar donde una persona descansa, cría a sus hijos, envejece y construye buena parte de su historia.
Ambas dimensiones pueden convivir.
El problema aparece cuando toda la reforma se plantea alrededor de una futura rentabilidad y se olvida la habitabilidad. Una cocina bonita en las fotografías no compensa una mala distribución. Un baño revestido con materiales costosos no es necesariamente más cómodo, accesible o fácil de mantener.
Una reforma responsable busca el equilibrio entre tres objetivos:
Mejorar la calidad de vida.
Conservar o aumentar el valor del inmueble.
Evitar decisiones que encarezcan innecesariamente la vivienda.
Según el Instituto Nacional de Estadística, el precio de compraventa de la vivienda aumentó un 12,2 % interanual en España durante el segundo trimestre de 2026. En la vivienda de segunda mano, la subida fue del 12,9 %, mientras que en Cataluña alcanzó el 10,1 %.
El mercado del alquiler tampoco está libre de tensión. El Banco de España señala que la demanda de alquiler ha crecido más rápido que la oferta, especialmente en grandes áreas urbanas y zonas turísticas. También advierte del sobresfuerzo económico que soportan muchos hogares arrendatarios.
Este contexto resulta especialmente relevante en municipios como Sitges, Vilanova i la Geltrú, Sant Pere de Ribes y otras localidades del Garraf, donde coinciden la demanda residencial, el atractivo turístico y la presencia de compradores nacionales e internacionales.
Precisamente por eso, antes de iniciar una reforma conviene preguntarse algo más que cuánto podrá venderse o alquilarse después.

No necesita lo mismo una familia que busca su vivienda definitiva que una persona mayor, una pareja que teletrabaja o alguien que quiere poner una propiedad en alquiler residencial.
Antes de elegir materiales o distribuir habitaciones, hay que definir:
Quién utilizará la vivienda.
Cuántas personas vivirán en ella.
Qué necesidades pueden aparecer en los próximos años.
Si se destinará a residencia habitual, alquiler o venta.
Qué nivel de mantenimiento será razonable.
Qué elementos merece la pena conservar.
Esta reflexión inicial evita invertir en soluciones vistosas pero poco útiles.
Una reforma pensada para vender rápidamente puede priorizar una imagen neutra y una distribución abierta. Una vivienda destinada al alquiler necesita materiales resistentes y fáciles de reparar. Una casa para vivir durante muchos años debe anticiparse a los cambios familiares, profesionales o de movilidad.
Una reforma responsable comienza por lo que no siempre queda bonito en Instagram:
Instalaciones eléctricas seguras.
Fontanería en buen estado.
Aislamiento térmico y acústico.
Ventilación adecuada.
Ausencia de humedades.
Iluminación natural.
Climatización eficiente.
Distribuciones que faciliten el movimiento.
Accesos cómodos y seguros.
Después llegan los acabados.
En Sanblanch entendemos el interiorismo como una combinación de estética, funcionalidad y contexto. Una vivienda bien diseñada debe seguir funcionando cuando se apaga la cámara.
No significa renunciar al diseño. Significa utilizarlo para mejorar la vida cotidiana y no solo para conseguir una fotografía atractiva del resultado. El aislamiento, las instalaciones y el consumo energético también influyen cada vez más en el confort y en el valor futuro del inmueble. Si quieres profundizar en este tema, puedes consultar nuestro artículo sobre qué está cambiando realmente con la eficiencia energética de las viviendas.
En un escenario de oferta limitada, rehabilitar viviendas antiguas, cerradas o mal distribuidas puede ayudar a recuperar espacios residenciales que actualmente no responden a las necesidades del mercado.
Pero rehabilitar no consiste en sustituirlo todo.
En muchas viviendas del Garraf encontramos pavimentos, carpinterías, elementos estructurales o detalles arquitectónicos que pueden restaurarse e integrarse en el nuevo proyecto. Conservarlos permite mantener la identidad del inmueble, reducir residuos y concentrar el presupuesto en las actuaciones verdaderamente necesarias.
Antes de demoler conviene estudiar:
El estado real de la estructura.
Las instalaciones.
Los problemas de aislamiento.
Las posibilidades de redistribución.
La entrada de luz natural.
Los elementos originales que pueden recuperarse.
La viabilidad técnica y normativa del proyecto.
Una reforma integral no debería empezar con una maza, sino con un buen diagnóstico.
Una casa no debería quedarse obsoleta cada vez que cambia la vida de quien la habita.
Una habitación puede funcionar primero como despacho y más adelante como dormitorio. Una ducha accesible puede ser útil hoy y necesaria dentro de unos años. Un espacio abierto puede incorporar divisiones ligeras si cambian las necesidades familiares.
Algunas decisiones que aumentan la flexibilidad son:
Evitar pasillos y zonas de paso innecesarias.
Crear espacios multifuncionales.
Mejorar la accesibilidad del baño.
Instalar duchas sin escalones.
Prever suficiente capacidad de almacenaje.
Utilizar iluminación regulable.
Diseñar cocinas cómodas para diferentes edades.
Facilitar futuras modificaciones de distribución.
Esta adaptabilidad aumenta el valor de la vivienda sin obligar a convertir cada reforma en una sucesión de acabados exclusivos.
Existe una idea bastante extendida: si una vivienda se va a alquilar, basta con elegir los materiales más baratos.
Normalmente, esa decisión acaba saliendo cara.
Los acabados de baja calidad se deterioran antes, generan más reparaciones y ofrecen una peor experiencia a quien vive en la casa. Una reforma destinada al alquiler debería priorizar:
Materiales resistentes.
Superficies fáciles de limpiar.
Instalaciones accesibles para su mantenimiento.
Electrodomésticos eficientes.
Soluciones sencillas de reparar.
Espacios de almacenamiento.
Una distribución práctica.
Consumos energéticos razonables.
No es necesario instalar el mármol más exclusivo del catálogo. Tampoco tiene sentido recurrir a materiales que habrá que sustituir después de cada contrato.
Entre el lujo innecesario y la reforma de batalla existe un espacio mucho más inteligente.
Cuando una reforma se realiza en una vivienda alquilada o habitada, la coordinación no puede limitarse al calendario de obra.
También conviene definir:
Qué zonas quedarán temporalmente inutilizadas.
Qué suministros tendrán que interrumpirse.
Cuánto durará cada fase.
Cómo se protegerán los muebles y objetos personales.
Qué alternativas existen durante las actuaciones más invasivas.
Cómo se comunicarán los cambios o retrasos.
La planificación reduce molestias y conflictos. También permite que propietarios, residentes y profesionales trabajen con expectativas realistas.
Cumplir la normativa es el punto de partida. Tratar a las personas con respeto debería ser el mínimo.
Una buena reforma puede mejorar el valor de mercado de una vivienda. Es lógico que lo haga: resuelve problemas, moderniza instalaciones, reduce futuros costes y adapta el espacio a las necesidades actuales.
Pero no todas las inversiones aportan el mismo valor.
Antes de decidir, conviene diferenciar entre:
Actuaciones necesarias para la seguridad y habitabilidad.
Mejoras que aumentan la eficiencia y el confort.
Cambios que facilitan el mantenimiento.
Decisiones estéticas.
Extras personales que quizá no valore un futuro comprador o inquilino.
Invertir con criterio no significa gastar poco. Significa saber dónde merece la pena gastar.
Una reforma responsable no empieza el día que entran los operarios. Comienza mucho antes, analizando la vivienda, definiendo prioridades y tomando decisiones que permitan controlar el presupuesto y reducir los imprevistos. En cómo planificamos una reforma antes de empezar la obra explicamos cómo pasamos del estudio inicial y los planos a una visualización realista del resultado.
Antes de reformar una vivienda para vivir, vender o alquilar, recomendamos:
Realizar una revisión técnica del inmueble.
Definir el uso real de la vivienda.
Establecer prioridades.
Comprobar la viabilidad de la distribución.
Revisar licencias y permisos.
Preparar un presupuesto detallado.
Reservar una partida para imprevistos.
Elegir materiales por su durabilidad, no solo por su apariencia.
Coordinar a todos los profesionales.
Documentar las decisiones y cambios del proyecto.
Cuanto mejor se plantee esta primera fase, menos espacio habrá para improvisaciones costosas.
La crisis de la vivienda no tiene una solución sencilla ni depende únicamente de quienes compran, venden, alquilan o reforman.
Sin embargo, cada proyecto puede plantearse con más responsabilidad.
Podemos recuperar viviendas que ya existen, mejorar su eficiencia, adaptar los espacios a distintas etapas de la vida y elegir soluciones que mantengan su utilidad durante más tiempo.
Revalorizar una propiedad y respetar su función como hogar no son objetivos incompatibles.
En Sanblanch desarrollamos proyectos de reforma integral e interiorismo en Vilanova i la Geltrú, Sitges, Sant Pere de Ribes, Barcelona y el resto del Garraf. Nos ocupamos de estudiar el espacio, diseñar la propuesta, coordinar a los profesionales y acompañar al cliente durante todo el proceso.
Si estás pensando en comprar una vivienda para reformarla, actualizar una propiedad antes de alquilarla o adaptar tu casa a una nueva etapa, podemos ayudarte a tomar decisiones con sentido desde el principio.
Solicita tu propuesta personalizada para una reforma integral
Instituto Nacional de Estadística. Índice de Precios de Vivienda, segundo trimestre de 2026. Publicado el 7 de septiembre de 2026.
Banco de España. El mercado del alquiler de vivienda residencial en España: evolución reciente, determinantes e indicadores de esfuerzo. Publicado el 16 de octubre de 2024.
La Moncloa. El Gobierno acuerda medidas urgentes para favorecer el derecho a la vivienda. Publicado el 29 de septiembre de 2026.
